¿Sabes, ese momento,
Cuando, ese momento,
Cuando
Se te repite mucho una cosa o
Una imagen
De letras y una for-
Ma en la
Cabeza
Que se repite
En la cabeza?
…No nos habíamos metido nada,
Estábamos claros
Y concisos.
Pero el chico éste,
El que vino al pronto por aquella calle oscura,
Iba puesto hasta las cejas,
Llevaba la navaja
En una
Mano
Y en la otra
La chulapa de mi compañero
Llevaba
Reñida
Con fuerza.
Tenía la mira desviada,
Llena de seca baba la boca henchida;
Escupía:
-“Sabes, ¿No? ¿Sabes lo que te digo? ¿No? ¿Lo sabes?”
Y no dejaba de apuñalarle
En el costal,
Como a Cristo
El Señor de Triana, el Grandísimo,
Y no dejaba.
Sí, bueno y este,
¿Sabes cómo te digo?
No paraba,
Y después, de mirarme
Con ese deje ácido del drogado
Con ese rojo sangre,
Blanco temple.
Dejó el abrazo muerto,
Lo soltó.
Al suelo;
Sin dejar de mostrarme
Ese loco gesto de serenidad,
Ese mirar
De desentendimiento
Con el que se iba
Por donde venía…
¿Sabes
Ese momento
Que te digo?
Ideas de pronto, y se repiten, ¿No?
Pues se me quedó
En el pensamiento
La imagen
De mi padre
Que me miraba igual,
Diciéndome que “tal y cual”,
Largándose por el pasillo
Y apareciendo
Y largándose
Al pronto.
Sí.
No nos habíamos metido.
No sé;
Miren a ver si respira
Y…
Denme un vaso de agua.
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