jueves, 4 de abril de 2013

Un simple polvo, nena

Entiéndeme,
No malinterpretes
Ni subestimes la esencia de un polvo
O follar
O hacer el amor.
Porque ese polvo
Es polvo cenizo de ave fénix;
Es la resurrección de un fuego arcaico
En hombres y mujeres,
Indistintamente, indiscriminadamente,
Los unos con los otros y los otros con los unos;
Es fuego de nuestros antepasados,
De la nuestra especie entera;
Es la fuerza de la naturaleza,
La única fuerza que no hace mal sino bien;
Es el superlativo de bien;
Es bienísimo;
Hace del vigor y fuerza un acto amoroso;
-¿Quién hizo eso antes?-
Es polvo de vida, no destrucción,
No se resume a polvo el polvo, no podría ser jamás.
El polvo en sí es polvo,
Volátil con el viento, espirituoso, abstracto, enérgico;
El polvo en sí es polvo
Y no más
Y no menos.

Voy a hacer polvo esta ciudad,
Voy a hacer polvo las dictaduras
Y a derrocar al Rey
Con la fuerza de mi antorcha.
Voy a hacerte el cuerpo polvo,
Polvo de vida,
De sexo,
De amor,
Si me dejas.

Un polvo es un polvo,
¿Por qué no me llamas, nena?

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