No malinterpretes
Ni subestimes la esencia de un
polvo
O follar
O hacer el amor.
Porque ese polvo
Es polvo cenizo de ave fénix;
Es la resurrección de un fuego
arcaico
En hombres y mujeres,
Indistintamente,
indiscriminadamente,
Los unos con los otros y los
otros con los unos;
Es fuego de nuestros antepasados,
De la nuestra especie entera;
Es la fuerza de la naturaleza,
La única fuerza que no hace
mal sino bien;
Es el superlativo de bien;
Es bienísimo;
Hace del vigor y fuerza un acto amoroso;
-¿Quién hizo eso antes?-
Es polvo de vida, no
destrucción,
No se resume a polvo el polvo,
no podría ser jamás.
El polvo en sí es polvo,
Volátil con el viento,
espirituoso, abstracto, enérgico;
El polvo en sí es polvo
Y no más
Y no menos.
Voy a hacer polvo esta ciudad,
Voy a hacer polvo las
dictaduras
Y a derrocar al Rey
Con la fuerza de mi antorcha.
Voy a hacerte el cuerpo polvo,
Polvo de vida,
De sexo,
De amor,
Si me dejas.
Un polvo es un polvo,
¿Por qué no me llamas, nena?
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